Un tatuaje al final, es un bien adquirido mediante una transacción comercial. Que además usará tu propio cuerpo como base y que probablemente te acompañe toda la vida.

Así que pedir inspeccionar el lugar donde lo harás no es ninguna exageración.

Asegúrate que conoces el nombre completo del artista, que trabaja en un lugar conocido, con altos estándares de higiene, donde las agujas y los guantes se usan una sola vez.

El tatuador debe tener experiencia y no ser un aficionado. ¿Le entregarías el cuidado de tu hígado o tu corazón a un “artista amateur” por ahorrar unos centavos? Bueno, la piel no es la excepción.

seguro de querer tener uno
Un tatuaje es una marca permanente en la piel, realizada con tinta o pigmentos.

Por miles de años la gente se ha hecho tatuajes como una expresión cultural de pertenencia, individualismo o rebeldía. Otros, como criminales y esclavos, fueron “marcados” con tatuajes.

Actualmente cerca del 15% de la población mundial tiene un tatuaje, según cifras de la Sociedad Europea de Investigación en Tatuaje y Pigmentos (ESTPR). La cifra se duplica en los menores de 35 años.

Existe, además, una tendencia al alza entre las mujeres y los adolescentes, aunque en muchos países es ilegal realizarse un tatuaje antes de los 18 años.

Hay que recordar que quedará ahí para siempre. Más allá de lo que hagas, lo que te pongas o cómo tu cuerpo cambie.

Estar completamente seguro de querer uno es esencial. Además, saber qué tatuaje, de qué tamaño y exactamente en qué parte del cuerpo.

Un buen tatuador es el que escucha y responde todas tus dudas antes de comenzar el trabajo.

“Me discriminaron en el trabajo por tener tatuajes”

  1. Prepararse para “sufrir”
    Un tatuador introduce tinta en la piel a través de agujas o de una máquina eléctrica.

Las agujas penetran la piel entre 80 y 150 veces por segundo.

Y duele. ¿Cuánto? Depende de tu tolerancia al dolor. Algunos lo encuentran muy doloroso, otros simplemente molesto o irritante.

Una buena descripción es que se siente como una intensa raspadura de piel.

  1. Elegir con pinzas el lugar y el artista
    Hoy la variedad de estilos de tatuajes es inmensa y lo mismo pasa con quienes se dedican a este arte.

Entonces, lo primero tras decidir qué tipo de tatuaje quieres -no es lo mismo un tribal sólo en negro que flores estilo caricatura con colores vivos- es investigar qué artista se dedica a esa técnica.